Justo cuando se pensaba que todo lo que se podría decir que era nueva, fresca o inusual en los Beatles} 'historia más tarde ya estaba allí, llega The Beatles: Unplugged, un CD bootleg tan bueno que la gente de Apple y EMI debería que ellos mismos patadas para no pensar en ello primero. Este disco (que es un género de subtitulado "El Kinfaun de sesiones", en referencia a la casa de George Harrison Esher) reúne las 23 canciones que Harrison, John Lennon y Paul McCartney registradas como obras en curso en la casa de Harrison, en mayo de 1968. La mayor parte de lo que hay aquí se escuchó finalmente sea en The Beatles [The White Album superficie con letras nuevas y "A Jealous Guy", etc) o B-sides (& "¿Cuál es la nueva Mary Jane"), y en varios bootlegs. Lo que hace que esta presentación es mejor que la mayoría que es parte de la serie pirata "digipack" que ha estado saliendo de Europa desde finales de 2000 y, en general llamar los oyentes con su calidad. La producción aquí es un partido para cualquier versión legítima, no sólo en la calidad del sonido sino también el cuidado que entró en la selección, ordenación y edición de las cintas, hay algunos silbidos aquí y allá, para estar seguros, y son unas cuantas pistas cerca de sobrecarga en el sonido, pero no hay nada aquí que te hará saltar para bajar el volumen o pasar a la siguiente corte - de hecho, es probable que la mayor parte de las canciones que aquí se repiten más de una vez. Es muy parecido a escuchar un "unplugged" versión de The Beatles (incluso volver a crear el álbum The Beatles [White en este disco - sólo por citar un ejemplo - es tan buena como la largada, más brillante sólo, y, si se quiere, bouncier, ya que el trío tiene diversión desenfrenada con la lírica, el compás, y las rimas sin necesidad de subir el voltaje o la gravedad de todo esto, si la canción ya terminada es {John Lennon mensaje al mundo acerca de la política , el odio, y la manipulación de los Beatles, este es su proyecto de ese mensaje escrito a mano, con todas sus digresiones mentales momentáneos y ediciones dejó pulg McCartney y Harrison canciones están tan bien representados, y lo único que falta es una contribución de Ringo . Starr, quien no participó en las grabaciones El elemento curioso es que son las canciones de hard-rock - y "Yer Blues" y & "Back in the USSR" - que se desprenden de los mejores, aunque son el más diferente de las versiones terminadas, la demostración de & "Ob-La-Di, Ob-La-Da" es igual de entretenido, ya que el trío se zambulle de cabeza en el reggae armados sólo con sus guitarras y algunas buenas intenciones como las notas. señalan, lo que subraya el grupo puede haber estado experimentando como una entidad formal, los tres guitarristas tenido algunas sesiones productivas y armoniosas y todavía sonaba como borde fresco, creativo, y el corte como siempre lo hizo. Dado que los cortes de bonificación, los fabricantes han añadido y "Helter Skelter" de un estudio correr a través, y lanzado en & "regeneración espiritual", de los Beatles / Beach Boys oda al Maharishi (que segues en el cumpleaños de los Beatles saludo a Mike Love) y un poco menos divertido, medley informal, acústicas de canciones tradicionales, todas las pistas grabadas en la India. Bruce Eder, Rovi 0:00 Introdoce y quince Cry Baby Cry 2:42 Ingenuo 05:25 La Historia Continua de Bungalow Bill 8:15 Soy así Cansado 11:24 Yer Blues15:00 Todo el mundo tiene algo para esconder excepto yo y mi mono 18:00 ¿Cuál es la nueva Mary Jane 20:39 Revolution 24:49Mientras mi guitarra llora suavemente 27:29 Circle 29:47 Sour Milk Sea 33 : 22 Not Guilty 36:36 Piggies 38:42 Julia 42:47 Blackbird45:02 Rocky Raccoon 47:49 Back in the USSR 50:50 Honey Pie52:54 Hijo de la Madre Naturaleza 55:09 Ob-La-Di, Ob- La-Da 58:08Junk 01:00:46 Querida Prudence 01:05:27 Sexy Sadie 01:07:52Regeneración Espiritual 1:10:22 Espiritual Navidad
El Obispo y el género: ¿incultura o maldad?
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Unas recientes declaraciones del Obispo de Córdoba sobre lo que llama “ideología de género” vuelven a poner sobre la mesa las ganas de confundir y la deriva totalitaria de buena parte de la jerarquía católica, empeñada, como en viejos tiempo, en ver enemigos de Dios y de la Iglesia en donde simplemente hay diferencias sobre la naturaleza de los seres humanos que todos deberíamos contemplar con generosidad y respeto.
El Obispo parte de tener una idea bastante errónea sobre el uso que se hace mayoritariamente del concepto de género y tergiversa algunas cuestiones esenciales. Por ejemplo, cuando utiliza una frase de Simone de Beauvoir (“Mujer no se nace, sino que se hace”) para decir que eso significa afirmar “que el sexo es aquello que uno decide ser”, algo que me parece evidente que Beauvoir nunca quiso decir.
Ser feminista o defender la utilización del concepto de género no significa confundir a éste último con sexo (como hace el Obispo) sino todo lo contrario. Precisamente, lo que se trata de poner de relieve cuando se habla de género es que hay diferencias (la mayoría de ellas) entre mujeres y hombres que NO son las consustanciales o intrínsecas al hecho de ser cada uno de ellos de sexo o condición biológica diferente.
Al reconocer esas diferencias se percibe claramente que, no siendo biológicas, tienen su origen en razones distintas a las que podrían derivarse de la mera diferencia sexual. O lo que es lo mismo, que proceden de factores culturales, ideológicos, políticos, de estereotipos, costumbres, prejuicios… que constituyen, en todo caso, una discriminación. Discriminación que debe rechazarse precisamente porque es impuesta, porque no responde a ninguna razón digamos natural y que, por tanto, supone perjuicios y daños para las mujeres, generalmente para ellas, aunque igualmente podrían darse al revés (otra cosas es que haya discriminaciones que no están justificadas ni siquiera cuando tengan un origen natural o vinculado a la mera diferencia sexual).
Por tanto, o es puro desconocimiento o es una maldad hacer creer que quienes defendemos el tener en cuenta estas diferencias o discriminaciones estamos poniendo en cuestión ningún tipo de orden natural. Y, por otro lado, es evidente que se puede defender el concepto o la perspectiva de análisis de género a la que acabo de hacer referencia (y que simplemente se orienta a tratar de descubrir discriminaciones de esa naturaleza cuando se lleva a cabo cualquier otro tipo de análisis de las personas o de la sociedad), si se desea o cree conveniente, con la idea de Dios, porque no hay incompatibilidad ninguna entre ello. Su utilización por muchos católicos y católicas que no ponen en cuestión sus creencias cuando lo hacen así lo prueba.
El Obispo identifica maliciosamente el feminismo y la lucha contra las diferencias de género con los planteamientos personales o políticos que tienen que ver con el reconocimiento de la propia identidad sexual. Podríamos hablar también de ello y sobre la postura que al respecto mantiene la Iglesia pero es que se trata de un asunto que no tiene nada que ver con el punto de partida ni con los planteamientos fundamentales del feminismo o del análisis de género. Se encuentran en planos distintos y el Obispo los mezcla, bien por ignorancia, bien por maldad, pero en cualquier caso confundiendo a quien lo oye. Defender o legalizar el matrimonio entre personas del mismo, o que cualquier persona pueda vivir libremente la condición sexual de la que se sienta portador puede ser todo lo discutible que se quiera pero no tiene nada que ver con el género (en el sentido al que acabo de aludir). Hay que ser muy inculto o muy mala persona para confundirlo y confundir así a la gente.
Para poder llegar más lejos en su crítica, el Obispo (como en general hace la jerarquía católica) generaliza y denomina “ideología de género” a la suma de todas estas malas interpretaciones del pensamiento feminista y de los análisis de género. Hablar de una ideología de género es una simpleza inaceptable. O, mejor dicho, una falsedad, porque no es cierto que haya una ideología de género. Cualquiera que haya leído un poco, que se haya informado algo antes de hablar de estas cosas, sabe que hay perspectivas de análisis muy diferentes que toman como referencia las diferencias de genero.
También me parece una interpretación maliciosa afirmar que quienes defendemos el considerar las diferencias de género como algo que hay que combatir somos “enemigos de la familia”.
En primer lugar, habría que decir que ya está bien de tanta defensa retórica de la familia por quienes menos han hecho por defenderla: basta comprobar que los países europeos que han tenido más influencia de la Iglesia Católica son aquellos en donde las políticas de ayuda a la familia, los recursos que se ponen a sus disposición y la protección que se les presta es menor. Ya está bien de tanto cinismo.
Pero, en segundo lugar, esa afirmación resulta igualmente maliciosa porque lo que se trata de conseguir cuando se pone sobre la mesa y se trata de combatir la discriminación de género (insisto, las diferencias entre mujeres y hombres generadas por perjuicios, estereotipos, imposiciones… que generan daños y perjuicios a las mujeres) es, precisamente, que la familia funcione más armoniosamente, que haya un reparto más equitativo de las tareas, de los cuidados, que quienes formen parte de ella estén en mejores condiciones para amarse y hacerse felices. Lo que es algo contra natura y lo que impide que las familias sean un espacio que promueva la satisfacción mutua y la plena e integral realización personal de cada uno de sus miembros es justamente el que haya diferencias culturales injustificadas, estereotipos que hacen cargar a una de las partes con más tareas que a las demás, prejuicios que suponen un sacrificio inmenso para las mujeres, cuando se les obliga a vivir sin libertad y sojuzgadas. La aspiración igualitarista del feminismo (tal y como yo la entiendo) no es la que se dirige a imponer un equilibro conflictivo o forzado respecto a la condición natural más o menos distinta que podamos tener las personas de distinto sexo, sino justamente la que quiere respetarla, evitando que dicho equilibrio se establezca en función de criterios (“las mujeres, la pata quebrada y en casa”) que sí que son claramente contrarios a nuestra condición sexual natural. Y que, por cierto, durante muchos años ha promovido la Iglesia Católica.
El Obispo de Córdoba hace una identificación muy torticera de los planteamientos de género y del feminismo para identificarlos, como he mencionado más arriba, con los que tienen que ver con la percepción de la sexualidad de cada persona. Insisto en que no voy a tratar de ese tema (que es completamente distinto) pero sí quiero señalar el falseamiento que supone afirmar que según el feminismo “mi identidad sexual es una esclavitud de la que la persona tiene que liberarse”. ¡Es todo lo contrario! Lo que defiende el feminismo (o la mayoría de los feminismos) es precisamente que los seres humanos tenemos el derecho a vivir nuestra identidad sexual de manera libre y sin las esclavitudes que conllevan las diferencias que se imponen a las personas (general y mayoritariamente a las mujeres) como consecuencia de factores que, como he dicho, no tiene que ver con las diferencias biológicas.
Con la vieja estrategia de construir enfrente a un enemigo para aglutinar así a las huestes propias, el Obispo de Córdoba recurre finalmente a denunciar odios donde no los hay: “La iglesia católica es odiada por los promotores de la ideología de género (…) que se va extendiendo implacablemente, incluso en las escuelas”. Una apunte más en el martirologio que tan a menudo olvida las víctimas de uno mismo pero que no tiene fundamento alguno. Yo creo que haría mejor el Obispo en no mezclar churras con merinas. Es natural que defienda sus principios religiosos y antropológicos, pero debería entender que los demás tienen también derecho a defenderlos. Y, sobre todo, debería hacer un esfuerzo por poner cada cosa en su plano respectivo, quizá informándose un poco más, con mejor voluntad y con menos sectarismo, antes de hablar de estas cosas. Así vería enfrente a menos enemigos y podría dialogar más fácil y útilmente con personas con las que estoy seguro que comparte muchas más problemáticas y soluciones de las que en apariencia hay. Lo peor que puede hacer alguien que se considera un pastor es confundir a sus ovejas y generar conflictos entre ellas donde quizá no existen.
Y, por último, no puedo resistirme y dejar de señalar que ha sido una pena que el obispado de Córdoba esté tan atento a las cuestiones sexuales de sus fieles y que no se haya preocupado tanto en años anteriores de las barbaridades que han cometido en la Caja de Ahorros de su propiedad los curas banqueros cordobeses que la dirigían y que nos han costado a los españoles muchos miles de millones de euros.



